
Ficha de laboratorio · Colisión A
Margarita de Aguacate
El aguacate no aporta sabor: aporta textura. Se dosifica como una clara, no como una fruta.
Tequila / Mezcal · Aguacate · Dry Curaçao · Limón · Sal negra · Tajín
El baseline fue honesto: la Margarita base tal cual —60 Altos, 30 Dry Curaçao, 30 limón, 10 azúcar— más medio aguacate y una pizca de sal. No se tocó el equilibrio; solo se añadió grasa a un equilibrio ya cerrado. Y ahí estaba el problema: la grasa recubre la lengua y amortigua ácido y dulce a la vez. Un cóctel perfecto en seco sale romo y pesado con eso dentro.
La trampa es subir el azúcar al notarlo plano. Es el movimiento equivocado: la grasa no se corrige con dulce —eso empalaga— se corrige con ácido y sal. Y el aguacate no viene a aportar sabor, viene a aportar textura: su papel real es el de una emulsión, el mismo que una clara de huevo. Entenderlo cambia todo: se dosifica como una clara (25-30 g), no como una fruta.
La restricción dominante es la oxidación: el aguacate se pardea en minutos y no se puede prebatchear. Manda el reloj, no el paladar. Si entra aguacate, sale la clara y baja el azúcar. De ahí salen cuatro direcciones — y solo una, el fat-wash, resuelve la oxidación en vez de esquivarla.
Método
Margarita recalibrada por la grasa: menos azúcar, más ácido, sal. Aguacate a dosis de clara (25-30 g), shake corto, doble colado obligatorio, coupe, borde de sal negra con Tajín. El cilantro se sirve desmontable — cuando un ingrediente divide, se sirve desmontable.










































































































